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domingo, 3 de diciembre de 2017

Cartas. Eduardo Galeano e Isabel Cuentos para contar en nuestro HuertoAllende.


Cartas. Eduardo Galeano e Isabel

Cuentos para contar en nuestro Huerto


Había una vez un viejo solitario que pasaba gran parte del día en la cama.

Se rumoreaba que tenía un tesoro escondido en su casa y un día unos ladrones se metieron a buscarlo. Escarbaron por todos lados y por último encontraron un baúl en el sotano. Se lo llevaron y al abrirlo descubrieron que estaba lleno de cartas.

Eran todas las cartas de amor que había recibido el anciano durante su larga vida. Los ladrones iban a quemarlas, pero lo conversarion y decidieron devolverlas a su dueño. Una por una. Una por semana.

Desde entonces, cada lunes al mediodía, se puede ver al anciano esperando al cartero. Al verlo aparecer, corre a recibirlo, mientras el cartero, que está al tanto del asunto, agita la carta en la mano. Y entonces hasta San Pedro puede oír los latidos de ese corazón, loco de alegría al recibir el mensaje de una mujer.

Eduardo Galeano
El libro de los Abrazos


¿No es ésta la esencia juguetona de la literatura? Un acontecimiento vulgar transformado por la verdad poética. Esos ladrones son como los escritores, toman algo común, en este caso las cartas, y mediante un truco de magia lo transforman en algo completamente fresco.

En el cuento de Galeano las cartas existían y eran del viejo en primer lugar, pero yacían olvidadas en un sótano oscuro, estaban muertas. Mediante el simple hecho de mandarlas por correo una por una, una cada semana, los buenos ladrones resucitaron las ilusiones de aquel pobre hombre. En eso consiste a menudo la escritura, encontrar tesoros ocultos, dar brillo a los hechos gastados y revitalizar el alma desesperada mediante el soplo de la imaginación.

Isabel Allende
El oficio de contar
La imagen de esta entrada es un boceto de Gauguin sobre el cuadro que estaba pintando en ese momento su amigo Van Gogh. Éste último se lo envia en una carta a su hermano Theo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

PARÁBOLA DEL LÁPIZ. Cuentos para contar en nuestro Huerto.

PARÁBOLA DEL LÁPIZ.
Cuentos para contar en nuestro Huerto.
El que hizo el lápiz cuando lo terminó de hacer le dijo:
Fuiste hecho para grandes cosas…no pierdas el propósito para el cuál te he creado…

Te he hecho para cosas extraordinarias NO TE HE HECHO para cosas simples y sin valor en la vida, te hecho para cosas muy especiales pero hay siete principios que deben de determinar tu existencia:
1. Primer principio, Caja. Estarás mucho tiempo en la Caja y creerás que no sirves para nada o que tu vida no tiene sentido porque estás allí encerrado. Recuerda en mi tiempo te sacaré para usarte a mi manera. Solo espera mi tiempo.
2. Segundo principio, Mano. Harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en mi mano. Muchos querrán tomarte para rayar muebles, paredes o puertas de baño, pero no fuiste para eso. Deja que quién te creó tome en su mano y te use.
3. Tercer principio, Sacapuntas. Cada vez que quiera hacer algo nuevo contigo te sacare punta con mi sacapuntas. Experimentarás el dolor cada vez que lo haga, creerás que te estoy aniquilando o castigando. No, solo te estoy sacando punta para algo grande.
4. Cuarto principio, Borrador. Cometerás muchos errores en la vida. Sin embargo recuerda que te he puesto un borrador para que cada vez que los cometas, simplemente bórralos y vuelvelos a escribir. Ante los errores en la vida usa tu cabeza.
5. Quinto principio, Mina o Grafito. La parte más importante de ti es la que llevas dentro de ti. Por fuera te pueden rallar, quitar la pintura o morder, pero eso no es lo importante. Lo más valioso está dentro de ti. Sobre toda cosa guardada, Guarda tu corazón porque de él mana la vida.
6. Sexto Principio, Marca. En cualquier superficie que seas usado, tendrás que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar escribiendo. Que todos sepan que pasaste por ahí.
7. Séptimo principio, Quiebre o Quebrantamiento. Habrá momentos en la vida en que personas, eventos o circunstancias te partirán en uno, dos o tres pedazos. Cuando eso suceda creerás que ya no vale la pena seguir porque tu vida ha sido partida. Pero, recuerda: con mi sacapuntas podré sacarle punta a los pedazos de tu vida. Y estaré listo a hacer más cosas con los pedazos de tu vida que cuando eras de una sola pieza.

sábado, 15 de julio de 2017

SOY PEZ, SOY PÁJARO, SOY LOMBRIZ AUTOR: TOMÁS BASES



SOY PEZ, SOY PÁJARO, SOY LOMBRIZ

AUTOR: TOMÁS BASES
Cuentos para contar en nuestro Huerto
Blog del autor:
El joven y ambicioso rey Leopoldo renuncia a sí mismo con tal de obtener un inmenso poder.
Tras muchas y fantásticas peripecias, su ambición se ve recompensada. Aunque a un precio muy alto y no por mucho tiempo.
Esta experiencia le regalará un verdadero tesoro.
Soy pez, soy pájaro, soy lombriz es un maravilloso cuento ilustrado que cautivará a cualquier lector que se acerque a él, sea de la edad que sea.
FUENTE:



domingo, 9 de julio de 2017

Enseñar a pescar es mejor que dar pescado. Cuento para contar en nuestro Huerto


Enseñar a pescar es mejor que dar pescado.
 Cuentos para contar en nuestro Huerto

Un maestro sufí tenía la costumbre de contar una parábola al terminar cada lección, pero los alumnos no siempre entendían el mensaje de la misma.

- Maestro – le dijo en tono desafiante uno de sus estudiantes un día -, siempre nos haces un cuento pero nunca nos explicas su significado más profundo.

– Pido perdón por haber realizado esas acciones – se disculpó el maestro-, permíteme que para reparar mi error, te brinde mi rica manzana.

– Gracias maestro.

– Sin embargo, quisiera agradecerte como mereces. ¿Me permites pelarte la manzana?

– Sí, muchas gracias – se sorprendió el alumno, halagado por el gentil ofrecimiento del maestro.

– ¿Te gustaría que, ya que tengo el cuchillo en la mano, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?

– Me encantaría, pero no quisiera abusar de su generosidad, maestro.

– No es un abuso si yo te lo ofrezco. Sólo deseo complacerte en todo lo que buenamente pueda. Permíteme que también te lo mastique antes de dártelo.

– ¡No maestro, no me gustaría que hicieras eso! – se quejó sorprendido y contrariado el discípulo.

El maestro hizo una pausa, sonrió y le dijo:

– Si yo les explicara el sentido de cada uno de los cuentos a mis alumnos, sería como darles a comer fruta masticada.

lunes, 3 de julio de 2017

GAL·LA SE SALE DE LA RAYA. JOAN TURÚ Cuentos para contar en nuestro Huerto.



 GAL·LA SE SALE DE LA RAYA. 
JOAN TURÚ
Cuentos para contar en nuestro Huerto

Los niños y niñas de la clase de Gal·la han dejado de dibujar porque se les ha metido una idea en la cabeza ...

¿Tú también has dejado de dibujar, o eres de los que ha decidido salir de la raya?


sábado, 1 de julio de 2017

OCHO CUENTOS INDÍGENAs de MÉXICO. Cuentos para contar en nuestro Huerto.





La imagen de Prometeo 

Cuento zapoteco, Oaxaca 
“Un día el Dios del Rayo, pidió a la princesa zapoteca para esposa del príncipe…”



Seguir viendo los cuentos...
FUENTE:

martes, 13 de junio de 2017

Un Planeta multicolor.Historias para contar en nuestro Huerto,



Un Planeta multicolor.
Historias para contar en nuestro Huerto 

De la mano de Alicia y el duende Don Bio Logía nos adentramos en el fascinante mundo de la biodiversidad, donde descubriremos seres vivos con verdaderos súper poderes. 5-8 años.



Descarga este cuadernillo, que trabaja valores como el amor por la naturaleza o la importancia de reciclar.

FUENTE:
Web interesante

lunes, 8 de mayo de 2017

El Principito. Antoine de Saint-Exúpery..Historias para contar a nuestros niños en el Huerto. Gifs (I)


 El Principito. Antoine de Saint-Exúpery.

Historias para contar a nuestros niños en el Huerto.
Gifs animados
1-Lo esencial es invisible a los ojos.
2-Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.
3-Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.
4-Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo.
5-Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.






domingo, 23 de abril de 2017

La maldición del elefante muerto(Leyenda hindú)


La maldición del elefante muerto(Leyenda hindú)



Cuenta la leyenda que hace muchos años un rey insensible mató a un viejo elefante, cayendo la maldición sobre el mismo, el espíritu del elefante muerto se reencarnó en su pueblo oprimido y el rey fue destronado para nunca jamás volver su estirpe a reinar ni en su país ni en ningún otro, porque quien hace mal a un elefante trae la desgracia sobre él, mientras que quien le defiende consigue la libertad y la prosperidad.
Leyenda hindú.




martes, 18 de abril de 2017

Amigos. Anónimo árabe.Cuentos para contar en nuestro Huerto




Amigos. Anónimo árabe.
Cuentos para contar en nuestro Huerto.
Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

"Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro".
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

"Hoy mi mejor amigo me salvó la vida".
Intrigado, el amigo preguntó:

-¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
Blog ÉTICA Y CIUDADANÍA. Colegio Antonio Gala 

jueves, 13 de abril de 2017

El Elefante encadenado. Jorge Bucay. Cuentos para contar en nuestro Huerto.









El Elefante encadenado. Jorge Bucay. 

Cuentos para contar en nuestro Huerto.

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba eran los animales. Me llamaba poderosamente la atención, el elefante. Después de su actuación, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo la estaca era un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal, capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir.
¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?
Cuando era chico, pregunte a los grandes. Algunos de ellos me dijeron que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces, la pregunta obvia:
– Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca.
Hace algunos años descubrí que alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: “El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.”
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Imaginé que se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día y al otro…
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque
¡Cree que no puede!
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.

Y tú, ¿tienes algo de elefante?
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que “no podemos” hacer un montón de cosas simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: no puedo, no puedo y nunca podré.
Muchos de nosotros crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar ni cuestionar. Esto es lo que nos pasa, vivimos condicionados por el recuerdo de una persona que ya no existe en nosotros, que no pudo. Tu única manera de saber si PUEDES es intentarlo poniendo en ello TODO TU CORAZON!.
Fuente: autor Jorge Bucay